Nuestro organismo está compuesto por billones de células. De hecho, una persona de 70 kg tiene aproximadamente 30 billones de células. Sin embargo, es aún más sorprendente que en nuestro tracto intestinal habiten cerca de 40 billones de bacterias [1].
¿Quieres saber qué nutrientes pueden ayudarnos a mejorar nuestra salud intestinal? No te pierdas el artículo para responder todas tus dudas.
Función de los Microorganismos Intestinales
Los microorganismos del intestino no solo facilitan los procesos digestivos y la fermentación de la fibra, sino que también regulan el tránsito intestinal y nos proporcionan nutrientes esenciales como las vitaminas K y B12 [2].
Además, una microbiota equilibrada ayuda a prevenir la enfermedad inflamatoria intestinal o problemas cardiovasculares y metabólicos, fortalecer el sistema inmunitario, y sintetizar neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, que son fundamentales para el bienestar emocional.
Salud intestinal: ¿Cómo actúa el omega-3 para desinflamar el vientre?
Los ácidos grasos omega-3, en concreto el EPA y DHA presentes en el pescado azul, tienen propiedades antiinflamatorias que ayudan a reducir la inflamación intestinal.
Estos ácidos grasos también favorecen la regeneración de la barrera epitelial intestinal, lo que previene la permeabilidad intestinal y la entrada de toxinas [3]. Además, el omega-3 promueve un equilibrio saludable de la microbiota intestinal, estimulando el crecimiento de bifidobacterias y otros microorganismos beneficiosos, mejorando así la digestión y la absorción de nutrientes [3].
Equilibrio en el Ecosistema Microbiano Intestinal: ¿Cómo ayuda el omega-3 en la digestión?
El equilibrio de la microbiota intestinal, conocido como biosis, es crucial para la salud. Dos principales filos bacterianos, firmicutes y bacteroidetes, dominan el tracto intestinal.
Un equilibrio entre estos grupos es fundamental para la absorción y metabolismo de nutrientes, la modulación del sistema inmunológico, y el desarrollo del sistema nervioso y neuroendocrino [2, 3].

Factores como la administración de antibióticos, cesáreas, o cambios en la dieta occidental han causado una disbiosis intestinal, asociada con diversas enfermedades [4-7].
Sin embargo, se puede restaurar la función de barrera intestinal con hábitos de vida saludables y una dieta sana y equilibrada, pues permitirán volver a un estado de biosis contribuyendo a la repoblación con bacterias beneficiosas.
Conexión entre la Microbiota Intestinal y el Cerebro: ¿Qué hace el omega 3 en el intestino?
Existe una fuerte conexión entre la composición de nuestra microbiota intestinal y nuestra salud mental y neuronal, conocida como el «Eje Intestino-Cerebro«. Este eje implica comunicación a través de vías nerviosas, neuroendocrinas e inmunológicas, destacando la interdependencia entre nuestra salud intestinal y mental [2].
Un desequilibrio en la microbiota puede contribuir a trastornos como la depresión, ansiedad, TDAH o autismo [8, 9].

Recomendaciones para desinflamar el vientre y llevar un estilo de vida saludable
Para mejorar la salud intestinal y reducir la inflamación, se recomienda adoptar un estilo de vida saludable que incluya:
Consumo de Ácidos Grasos Omega-3 de calidad:
- Preferiblemente procedentes de complementos alimenticios a base de aceite de pescado o algas concentrado en EPA y/o DHA y en forma de triglicérido, para asegurar un aporte de estos nutrientes de forma significativa (en cantidad suficiente como para ejercer un efecto positivo sobre la salud), pura (libre de contaminantes) y eficaz (de absorción y biodisponibilidad garantizadas).
- El pescado, especialmente de tamaño grande como salmón, atún o emperador a menudo contiene una alta carga en metales pesados que resulta contraproducente para el buen funcionamiento del organismo y nuestra salud.
- Igualmente, los productos a base de aceite de krill aportan una concentración insuficiente de omega-3 EPA y DHA (normalmente 250 mg/dosis), siendo necesario consumir un mayor número de perlas para alcanzar dosis significativas de omega-3.
Incorporación de Curcumina:
Combinar omega-3 EPA y DHA con extractos de cúrcuma estandarizados en curcumina y de biodisponibilidad/absorción garantizada (como Hydrocurc en Curcumin Complex) ayudará a potenciar los beneficios antiinflamatorios y antioxidantes necesarios para el equilibrio intestinal [13, 14].

Consumo de probióticos y prebióticos:
Los probióticos se encuentran usualmente en alimentos fermentados como el yogur o el chucrut. Por su parte, los prebióticos se encuentran en alimentos como los granos integrales, las bananas, las hortalizas de hoja verde, las cebollas, el ajo, la soja y las alcachofas.
Los primeros son microorganismos vivos destinados a mantener o mejorar las bacterias «buenas» (microbiota normal) del cuerpo, mientras que los segundos son compuestos que favorecen su crecimiento y desarrollo.
La ingesta de probióticos como las bifidobacterias junto con fibras prebióticas contribuye a alcanzar la homeostasis de la flora bacteriana.
Esta homeostasis favorece la producción de la película de moco protectora de la mucosa intestinal, y además propicia la producción de metabolismos inmunorreguladores y defensores frente a la colonización del tracto intestinal por bacterias patógenas o patógenos oportunistas.
Todos estos efectos contribuyen a minimizar la endotoxemia derivada de la permeabilidad intestinal, ayudando a prevenir enfermedades de carácter inflamatorio [4].
Otras recomendaciones de estilo de vida son:
- Dieta Equilibrada: Incluir una variedad de frutas, verduras, proteínas magras y grasas saludables, evitando alimentos procesados y azúcares refinados.
- Ejercicio Regular: Mejora la motilidad intestinal y reduce el estrés.
- Gestión del Estrés: Técnicas como la meditación o el yoga pueden reducir el impacto del estrés en la salud intestinal.
- Hidratación Adecuada con sales minerales: Beber suficiente agua para mantener una buena digestión e hidratación.
Conclusión
Adoptar un estilo de vida saludable, incluyendo una dieta rica en ácidos grasos omega-3 y nutrientes adecuados, puede mejorar significativamente la salud intestinal y mental. La combinación de EPA y DHA con curcumina puede potenciar estos beneficios, ayudando a reducir la inflamación y promoviendo un equilibrio saludable de la microbiota intestinal [13, 14].
Referencias Bibliográficas
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