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ADOLESCENTES 20/12/2023 8 min de lectura

Omega-3 en Adolescentes. El DHA para el Déficit de Atención y otros beneficios

Alicia Uceda Marín
Alicia Uceda Marín

Bioquímica. Departamento Técnico en Beps Biopharm.

Omega-3 en Adolescentes. El DHA para el Déficit de Atención y otros beneficios

La transición hacia la adolescencia es una fase crucial en la vida de los jóvenes, marcada por un rápido desarrollo físico, emocional y cognitivo.

En este periodo, la atención a la nutrición adquiere un papel fundamental para garantizar un crecimiento saludable y, también, un rendimiento académico óptimo.

Entre los nutrientes esenciales, EPA y DHA han captado la atención de investigadores y profesionales de la salud por sus beneficios potenciales sobre la salud cardiovascular, cerebral y visual. De forma más concreta, se ha demostrado su utilidad en el abordaje de trastornos como el déficit de atención en adolescentes (TDAH), trastornos de comportamiento o del sueño, así como en trastornos de ansiedad.

¿Sabes cuál es el mejor tipo de omega-3 para adolescentes? ¡Continúa leyendo este post para resolver todas tus dudas!

¿Qué hace el omega-3 en un adolescente?

El omega-3 no es un simple complemento nutricional, es un aliado realmente valioso en el desarrollo durante todas las etapas de la vida.

Los cerebros humanos modernos acumulan DHA hasta los 18 años, y de forma más acusada desde aproximadamente la mitad de la gestación hasta los dos años. Por ello es muy importante asegurar un aporte óptimo durante los periodos de gestación, lactancia, infancia y adolescencia.1

Sin embargo, es necesario el mantenimiento de sus niveles cerebrales en el estado adulto y, especialmente, en personas de edad avanzada, donde el estrés oxidativo y la neurodegeneración son responsables de la aparición de diversas enfermedades neurodegenerativas.2

El DHA, en particular, constituye un componente estructural esencial de las membranas celulares, suponiendo hasta el 20% de los ácidos grasos que constituyen la corteza cerebral. Este importante componente estructural interviene en la plasticidad sináptica y neurotransmisión, con los beneficios que ello supone en la función cognitiva y consolidación de la memoria. Igualmente, las células de la retina responsables de la visión (conos y bastones) también necesitan mayores niveles de DHA en sus membranas para la transmisión del estímulo visual.3,4

Por su parte, el EPA va a contribuir con el equilibrio de eicosanoides al corregir las proporciones elevadas AA:EPA y omega-6:omega-3, asociadas clásicamente con una situación proinflamatoria y al mayor riesgo cardiovascular, permitiendo así una mejor respuesta del sistema inmunitario frente a la resolución de la inflamación.5-7 Por ejemplo, esto se ve muy bien reflejado en la salud dermatológica, donde unos niveles adecuados de omega-3 pueden prevenir las erupciones cutáneas (acné).8

Sin embargo, y en el contexto específico del trastorno por déficit de atención en adolescentes (TDAH), el EPA ha emergido como un recurso prometedor. Su consumo regular puede tener efectos positivos en la atención selectiva y sostenida, reduciendo así la hiperactividad que a menudo acompaña al TDAH.9 Es más, investigaciones recientes han encontrado ratios AA:EPA elevados en TDAH y autismo.10

Este hallazgo subraya la importancia de fórmulas que aporten EPA en mayor proporción respecto al DHA, como Puro Omega Natural Omega-3 niños, para contrarrestar este tipo de desequilibrios.

¿Qué beneficios tiene el omega-3 para un hijo adolescente?

El impacto positivo del omega-3 se extiende más allá del soporte cerebral y visual o de abordar trastornos específicos.

En las distintas etapas de la adolescencia, estos ácidos grasos desempeñan un papel multifacético. Contribuyen al fortalecimiento del sistema inmunológico, un aspecto esencial para la salud general durante el proceso de crecimiento.11 Además, al mejorar los índices de atención e hiperactividad, proporcionan un impulso cognitivo que puede ser especialmente beneficioso en entornos académicos y sociales.12-14

La adolescencia es un período crítico para el desarrollo de habilidades cognitivas superiores, y la nutrición desempeña un papel clave en este proceso. El aporte de EPA y DHA se alinea perfectamente con estas necesidades, apoyando el crecimiento y la plasticidad neuronal, por lo que hay que dar a estos ácidos grasos la importancia que se merecen.13

Al margen de los posibles beneficios académicos, también contribuyen a un mayor rendimiento deportivo y bienestar general15,16 al promover la recuperación, el alivio del dolor articular asociado al crecimiento óseo y al aumentar la calidad del sueño y el descanso nocturno17-19.

¿Qué producto sería el ideal?  ¿Cuál es la dosis recomendada para adolescentes?

Determinar la dosis exacta de omega-3 para adolescentes puede ser un desafío, ya que varía según las necesidades individuales.

En este sentido, Puro Omega Natural Omega-3 niños destaca como una opción excepcional. Esta formulación única proporciona en una sola dosis (5 ml) los ácidos grasos poliinsaturados Omega-3 EPA (740 mg) y DHA (460 mg), derivados de anchoas y sardinas y en forma de triglicérido natural. La pureza de este suplemento, libre de contaminantes y metales pesados, garantiza la seguridad y eficacia del producto.

El formato líquido de este suplemento no solo facilita su toma y deglución, sino que también mejora la absorción y biodisponibilidad de los nutrientes. Además, al ser 100% purificado y desodorizado deja un aroma natural a limón, eliminando cualquier indicio desagradable de sabor a pescado. Además, puede tomarse mezclado con zumos, batidos o yogures.

Desde Puro Omega recomendamos realizar el kit Omega-3 Index PLUS para conocer las necesidades específicas del adolescente en la elección del suplemento óptimo y la dosis necesaria. Igualmente, la consulta con profesionales de la salud se vuelve esencial para personalizar estas recomendaciones en cuanto a intervenciones dietéticas y estilo de vida.

¿A partir de qué edad se puede empezar a tomar cápsulas de omega-3?

De forma preventiva, Puro Omega recomienda tomar cápsulas de omega-3 a partir de los 12 años para evitar posibles atragantamientos y problemas asociados a la deglución, esto es, a la capacidad para hacer pasar los alimentos desde la boca hacia la faringe y, posteriormente, al esófago. Igualmente, hay que tener en cuenta que ciertas condiciones limitan igualmente la deglución, no solo la edad.

Por ello, los formatos líquidos y sin sabor a pescado son la mejor opción. Sin embargo, imaginemos que la persona (sea niño, adolescente o adulto) está más deficitario en DHA que en EPA. En este caso, necesitará una fórmula como Natural DHA (que aporta más DHA que EPA), pero cuyo formato es en cápsulas de gelatina blanda (más conocidas como “perlas”). En este caso, si la persona presenta problemas de deglución, puede optar por tomar el producto punzando la perla y vertiendo su contenido (el aceite concentrado en omega-3) en un alimento semisólido o líquido, como un yogur, batido o zumo.

¿Para qué está indicado este producto?

Sus indicaciones abarcan desde el fortalecimiento del sistema inmunológico hasta la mejora de los índices de atención e hiperactividad, incluyendo el apoyo al desarrollo cerebral y cognitivo, la memoria y el aprendizaje.

Además de su papel en el abordaje del TDAH, este suplemento es útil en la reducción de fobias, agresividad y comportamiento antisocial.

Asimismo, su impacto positivo se extiende al manejo del estrés, la ansiedad y los trastornos del sueño en adolescentes. Incluso la enuresis (micción involuntaria) en niños ha mostrado mejoras asociadas al consumo de omega-3, subrayando su versatilidad en el respaldo de la salud mental y emocional.20

Conclusión

Invertir en la salud de los adolescentes a través del omega-3, específicamente con productos como Natural Omega-3 niños, es una estrategia integral para un desarrollo saludable y un rendimiento académico óptimo.

Desde el abordaje de trastornos específicos como el TDAH hasta la mejora general de la salud cognitiva y emocional, el omega-3 demuestra ser un aliado indispensable en el viaje hacia la madurez en niños y adolescentes. La atención a la dosis recomendada y la elección de productos confiables y de calidad marcan la diferencia en la efectividad de esta inversión en el futuro de nuestros jóvenes.

Referencias:

  1. Brenna, J. T., & Carlson, S. E. (2014). Journal of human evolution77, 99-106.
  2. Sala-Vila, A., et al. (2021). The American journal of clinical nutrition113(6), 1627-1635.
  3. Evbuomwan, S. A., et al. (2022). World News of Natural Sciences40, 104-119.
  4. EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition, and Allergies (NDA). (2010). EFSA Journal8(3), 1461.
  5. Bazan, N. G., et al. (1993). Canadian journal of physiology and pharmacology71(9), 690-698.
  6. Cole, G. M., et al. (2010). Nutrition reviews68(suppl_2), S102-S111.
  7. DiNicolantonio, J. J., & O’Keefe, J. (2020). Missouri medicine117(6), 539–542.
  8. Landi, J., Pearl, K., & Riskin, S. I. (2023). Cureus Journal of Medical Science.
  9. Chang, JP. et al. (2019). Transl Psychiatry; 9(1):303.
  10. Parletta, N., et al. (2016). PLoS One; 11(5):e0156432.
  11. Gutiérrez, S., Svahn, S. L., & Johansson, M. E. (2019). International journal of molecular sciences20(20), 5028.
  12. Simonetto, M., et al. (2019). Nutrients11(10), 2279.
  13. DiNicolantonio, J. J., & O’Keefe, J. H. (2020). Nutrients12(8), 2333.
  14. Grosso, G., et al. (2014). Oxidative medicine and cellular longevity2014.
  15. Grosso, G., et al. (2014). Oxidative medicine and cellular longevity2014.
  16. Hong, B. S., et al. (2021). Physical Activity and Nutrition25(4), 38.
  17. Patan, MJ., et al. (2021). Nutrients; 13(1):248.
  18. Abboud, M. (2022). Nutrients;14(5):1076.
  19. Sublette, M. E., et al. (2011). The Journal of clinical psychiatry72(12), 1577–1584.
  20. Fauzy, N. K. M., et al. (2023). Malaysian Journal of Medicine & Health Sciences19(6).